Aprender a jugar, jugando

El ajedrez es un juego sencillo, no tiene demasiadas reglas. Sin embargo, es tan difícil jugarlo bien como enseñarlo de una forma adecuada.

Hace poco han aparecido un par de herramientas (en una) increíbles para los propios niños, sus padres y docentes. Éstas reciben el nombre de Tablernícolas y Ajedrez aleatorio, dos juegos impresos en las dos caras de una baraja de 64 naipes.

Tablernícolas es simple en su planteamiento y, tal vez por ello, muy efectivo en sus resultados. Se trata de una baraja en la que aparecen impresos los 64 escaques de un tablero de ajedrez. Con este juego no competitivo trabajamos, obviamente, el tablero, aunque también vamos asimilando la lógica interna que lo gobierna y todo lo que se relaciona con él, como las coordenadas (la notación) y la visión espacial. En el aspecto puramente psicológico, se desarrolla la concentración, la atención y los reflejos. Además, integramos de un modo natural el empleo del reloj. Su idea inicial es la de colocar, en un minuto, el mayor número de piezas posible. Pero tiene bastantes más aplicaciones, como la de hacerlo desde el lado de las negras, con un tablero sin coordenadas o plantear una guerra de casillas (se ha de adivinar el color de la casilla que se descubre y cada fallo resta un acierto).

Como se puede ver en el vídeo, también ayuda a establecer y comprender los vínculos que unen unas piezas a otras.

A modo de curiosidad, generalmente, según hemos observado, suele existir una correspondencia muy palpable entre la capacidad de colocar piezas en el tiempo dado y el nivel real de juego. Por lo tanto, gracias a la práctica de este juego podemos ampliar la cantidad de tablero que consideramos en cada momento.

Ajedrez aleatorio, por otra parte, es un juego dinámico, y muy creativo y divertido. Sólo se ha de seguir una consigna, obedecer la orden que indica la carta que se ha descubierto (si se puede, claro; si no, hay que sacar una carta más). Y pensar muy mucho en qué opciones puede llegar a tener disponibles el rival. Por ello, este juego nos ayuda a pensar antes de actuar, a reevaluar movimientos continuamente, a adaptarnos, a ponernos en el pellejo de nuestro rival, a desarrollar la noción de qué me conviene a mí, qué le conviene a mi rival, qué me puede perjudicar, etcétera. No poder mover una pieza atacada, por ejemplo, nos enseña a asimilar qué jugadas son fuertes, cuáles son buenas, y cuáles no deberíamos hacer. También, a ver cuáles son directamente ilegales. De hecho, este juego aumenta significativamente la noción de qué y cuánto material está disponible para cada bando. No es extraño que, en voz alta, un jugador diga:«“Juega un caballo”. ¡No tengo!», o «No puedo».

Además, empezamos a trabajar el sistema de notación y el de correspondencia entre un tablero y un diagrama dado de una manera muy instintiva y sencilla (pues las imágenes empleadas siguen el sistema de símbolos que se emplea en las publicaciones técnicas: las capturas se indican con x, los jaques con + y las piezas siguen la representación universal).

Al introducir Ajedrez aleatorio el factor azar, hemos observado otro gran beneficio, sobre todo en grupos grandes y de nivel muy heterogéneo. Todo el mundo puede jugar contra todo el mundo, cualquiera puede ganar o perder ante jugadores de diferente nivel, y se aprende a asumir «ciertas» derrotas.

Ambos juegos pueden dar pie a otros muchos. En clase, con Tablernícolas, hemos jugado al bingo a hundir la flota, y hemos probado a sacar dos cartas (salida y destino, por ejemplo) para generar rutas de caballos a la ciega, o carreras si hay más jugadores, o carreras con obstáculos… Y con Ajedrez aleatorio hemos jugado a los hombres lobo, al quién es quién…


Tablernícolas y Ajedrez aleatorio son dos juegos desarrollados en la Escuela de Ajedrez Pensamiento Audaz.

Nicola en las ondas

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Entrevista a Nicola Lococo en El rincón del ajedrez.
El rincón del ajedrez recibe la visita de Nicola Lococo. Filósofo y teólogo, Nicola es también escritor, ensayista y articulista, con más de veinte obras y 2000 artículos publicados sobre filosofía, ciencia, masonería, historia… Además, colabora de forma permanente en distintos medios de comunicación y es un reconocido experto en didáctica ajedrecística.
Su trayectoria y relación con el ajedrez es tan amplia como interesante y en la actualidad gestiona el ciberdiario Txiki Xake (Pequeño ajedrez en vasco). Recientemente, ha publicado el libro Aprende a hacer trampas al ajedrez (El peón espía, 2016), donde defiende que el juego de celada es el mejor vehículo pedagógico para introducir a los niños y principiantes en el juego-ciencia.

Aprende a hacer trampas al ajedrez – Oferta de preedición

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Aprende a hacer trampas al ajedrez

Título: Aprende a hacer trampas al ajedrez

Autor: Nicola Lococo

Editorial: El peón espía

Tamaño: 21 cm x 29,7 cm

Páginas: 166.

ISBN: 978-84-944629-9-3

PVP: 18 €


Oferta de preedición

Las solicitudes del ejemplar anteriores a su entrada en imprenta se beneficiarán de un descuento de 4 euros, quedando el ejemplar en 14 euros. Esta oferta es válida desde el miércoles 23 de marzo de 2016 hasta el 4 de abril de 2016.

Tras varios años de trabajo agotador recopilando celadas, revisando combinaciones, consultando la extensa bibliografía, seleccionando ejemplos, cribando la casuística, elaborando un aparato conceptual apropiado para distinguir los casos, imprimiéndoles un orden adecuado para su pedagogía, etcétera, este próximo abril sale al mercado el título Aprende a hacer trampas al ajedrez, el esperado libro de las celadas.


Aprende a hacer trampas al ajedrez es, ciertamente, un libro de celadas, pero con una metodología bien distinta a la acostumbrada por la bibliografía del ramo. Así, el ajedrecista cultivado en provechosas lecturas de la materia no hallará en estas páginas celada alguna desconocida, salvo tres o cuatro travesuras de autor. Lo que sí encontrará desde un inicio es un modo muy distinto en su exposición y tratamiento que paso a explicar:

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Presentación de “El ajedrez de Pitágoras”

El ajedrez de Pitágoras. Recursos ajedrecísticos para trabajar contenidos matemáticos en Primaria

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Nicola Lococo, autor de “El ajedrez de Pitágoras. Recursos ajedrecísticos para trabajar contenidos matemáticos en Primaria” (entre otras obras de alfabetización ajedrecística), hará la presentación oficial de la obra en la sede de Santander de la prestigiosa Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

El acto se llevará a cabo el próximo 3 de septiembre a las 18.00 horas después de mi propia ponencia “Juegos pedagógicos multidisciplinares con ajedrez”, en el marco del seminario “El potencial pedagógico del ajedrez”, dirigido por Leontxo García.

El ajedrez de Pitágoras

El ajedrez de Pitágoras. Recursos ajedrecísticos para trabajar contenidos matemáticos en Primaria

El ajedrez de Pitágoras. Recursos ajedrecísticos para trabajar contenidos matemáticos en Primaria

Título: El ajedrez de Pitágoras. Recursos ajedrecísticos para trabajar contenidos matemáticos de Primaria
Autor: Nicola Lococo
Editorial: Peón Espía
Páginas: 130 aprox.
Tamaño: 29,7 cm x 21 cm
PVP: 22 €

Con doce años, mi profesora Blanca me regaló el famoso libro Ajedrez y matemáticas de la colección Escaques, obra que he leído más veces que El Principito; pero con opuesto resultado, es decir, que poco o nada me llegaba de tanta sabiduría en él contenida dada su dificultad. De aquella frustración juvenil, generada por tener al alcance un conocimiento que por edad, formación y capacidad me estaba vedado trance apenas superado por el ABC de la Relatividad de Bertrand Russell—, nació el deseo de escribir yo mismo algún día una obra sencilla que permitiera a los profesores y escolares vislumbrar el puente que se tiende entre las matemáticas y el ajedrez. Este adolescente anhelo ahora lo satisfago con este trabajo de carácter pedagógico dirigido sobre todo al docente de matemáticas de Primaria que tenga nociones básicas del juego y al monitor de ajedrez que no haya olvidado los conocimientos aprendidos en la escuela. La idea es que, por una parte, el profesorado disponga de una excelente herramienta auxiliar motivadora —para decorar, acompañar, introducir, ilustrar e incluso trabajar los contenidos curriculares de su difícil disciplina con elementos lúdicos— y, por otra, que los monitores de ajedrez puedan reforzar sus clases extraescolares con conocimientos recién adquiridos por el alumnado en su periodo lectivo, sabido el goce mental que ello genera tanto en el educando como en la entera comunidad educativa.

La obra está articulada en dos partes bien diferenciadas: la primera aparece dividida por capítulos en los cuales se abordan aquellos contenidos curriculares susceptibles de ser tratados en clase de matemáticas con motivos ajedrecísticos, como son el plano, el punto y la línea, los polígonos, los ángulos, los números, las operaciones, etcétera. Cada capítulo abre con los conceptos capitales que se van a impartir (acompañados de numerosos diagramas, esquemas y dibujos) y se nutre con propuestas y procedimientos sobre cómo se pueden trabajar en el aula por medio de problemas y planteamientos cuya finalidad no es la de presentar dichos ejercicios, sino de dotar de una estructura que posibilite al docente reproducirlos por su cuenta en sus infinitas formas y variedades de grado y concepto, recogiéndose en su conjunto más de un centenar de fórmulas puras con las que inspirar la creatividad del profesorado en su múltiple combinación de elementos. La segunda sección, dedicada al ámbito de su práctica, precisamente se ocupa de dar elaborados varios de esos ejercicios separados por temas y presentados según el grado de dificultad, al objeto de facilitar la labor del docente que, hoy por hoy, no cuenta con muchos recursos didácticos (tiempo, materiales, etcétera) para la ocasión.

Este libro saldrá de imprenta el 1 de septiembre, pero se puede adquirir ya a través de esta misma página.

 

Y que me perdone Morphy

Oxígeno a la vida

Dicen los entendidos en materia de cálculo que las variantes más fáciles de calcular son las forzadas. A veces, incluso una secuencia forzada de muchos movimientos es sencilla de calcular cuando todas las jugadas son jaques (las más fuertes en ajedrez, porque obligan al adversario).

Morphy - Murian. Nueva Orleans, 1866. Las blancas juegan y ganan. Morphy – Murian. Nueva Orleans, 1866. Las blancas juegan y ganan.

En la posición siguiente, Morphy – Maurian. Nueva Orleans, 1866, el campeón norteamericano juega con blancas una combinación expeditiva. La posición es «muy Morphy»: rey a cubierto, torres en columnas abiertas y piezas activas. Osea, las blancas han entregado mucho material a cambio de mucho desarrollo. Como la energía ni se crea ni se destruye, Morphy la transforma en ataque. Es decir, el potencial de combustión de las piezas móviles blancas es muy elevado (queroseno); mientras que las negras no han hecho otra cosa que apilar madera mojada.

En estas circunstancias, las blancas están…

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